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Fotografía: CCP (PE)

El abogado Edson Ortega, director de la Regional Puno de la Asociación de Servicios Educativos Rurales (SER), participó de las Conversaciones sobre el Covid-19 y el mundo rural, con una charla el 20 de mayo, en el Facebook del Movimiento Regional por la Tierra y Territorio, ilustrando la situación principalmente en la región andina del Perú.

La región de Puno es más bien altiplánica y su población tiene como lengua madre al aymara, y variablemente, al quechua. Entre las características elementales se tiene una gran movilidad poblacional, las ciudades más grandes han sido tomadas como posibilidades de empleo y trabajo para personas de bajos recursos; un grupo nutrido de personas de extracto rural, salen a las ciudades para trabajar como taxistas y mototaxistas. En el contexto de la pandemia global del Covid-19, Ortega explica que esta población dispersa, está retornando desde Tacna, Lima, Moquegua y otros lugares, al seno de las comunidades campesinas, y en algunos casos, trayendo la enfermedad sin saberlo.

Comparando con otras regiones, la región de Puno se encontraba libre de contagios. La paciente cero fue una turista, que a su vez, contagió a otra persona allegada, y dos personas que venían desde Lima, vía Chucuito. Respecto al acceso a la atención médica, Ortega explicó que los puestos de salud en el ámbito rural son el último eslabón de un Ministerio de Salud precario, que precisamente ahora no está atendiendo, por diversos motivos, transporte, equipamiento, etc.

Las comunidades en saberes ancestrales, la neumonía no se ha superado hace 20 o 30 años, es una enfermedad por la que la gente muere habitualmente. En los siguientes meses la tasa crecerá por la deficiente atención del Estado. Aunque, la población ha desarrollado algunos mecanismos para curarse de la gripe o influenza, y a combatir la neumonía. Es frecuente la práctica de la vaporización de eucalipto, o quemarlo en mercados y plazas para hacer frente a la enfermedad. Como se tienen árboles al alcance, se van sahumando habitualmente las casas y patios.

Ortega hace notar que regiones como Moquegua, que incluso son menores en densidad poblacional y en extensión geográfica, tienen la posibilidad de atender con mayor y mejores recursos a las zonas rurales, debido a que tienen regalías de la minería. Esto devela, un sistema de salud precario y fraccionado, porque no hay un alcance o tratamiento universal del sistema de salud, y su descentralización no es equitativa o está determinada por otras variables. Las zonas a las que debería llegar el Ministerio de Salud son las rurales. Sin embargo, en muchos lugares no hay atención, o el personal, que en muchos casos coincide con la situación de vulnerabilidad al virus, solicita adelanto de vacaciones, licencias y otros.

Ante esta situación de desatención, quienes han asumido la vigilancia territorial y guardar el orden de prevención son las rondas campesinas, que son como el brazo fuerte de la comunidad, encargado de guardar el orden y respeto, las rondas asumen el trabajo del cuidado territorial, el control de las personas que salen e ingresan, una interesante forma de organización comunal. Las rondas trabajan hace décadas, es una lógica que poco a poco ha acrecentado y afianzado una organización comunal exitosa, que se espera no deje cooptarse por intereses políticos, han querido hacerlo pero no han tenido éxito. En zonas donde hay rondas campesinas, las autoridades comunales, tienen definitivamente, la posibilidad de disponer sobre la movilidad de las personas, no como imposición sino de cuidado, y de responsabilidad dentro de la propia comunidad.

Respecto al gran retorno de los migrantes, a regiones como Puno, en busca de seguridad alimentaria, las comunidades no puedan negar el derecho de regresar a personas que han salido del ámbito comunitario en búsqueda de mejores oportunidades; además indica Ortega, ellos son sus hijos, nietos, sobrinos, yernos, etc. Lo que sí existe, es un riesgo en la predisposición de la tierra, esto implica el reto de la reorganización para las comunidades.

También debe verse el tema de la sostenibilidad en el tiempo, la temporada agrícola en este año ha sido aceptable y no malo, afirma Ortega. Lo cual ha permitido llenar la despensa del hogar comunal, de papa, oca, cañahua, haba y otros productos que se privilegian, sin embargo, su posibilidad de asegurar la alimentación de las familias rurales y los comunarios de retorno por un año, es poco probable, seguramente habrá escasez, como efecto colateral de la pandemia. La gente que retorna consume lo que la familia determinaba para alimento futuro o comercio para abastecerse de legumbres, fruta y otros, que hacen al tráfico comercial de la región. Las comunidades campesinas han retornado a los qatus, es decir, a las ferias ancestrales en las que se hace el trueque, y es un proceso que está trabajándose de manera consecuente.

En relación a la prevención del virus, se tiene mucho cuidado, al saber que la movilidad de las personas es la que desarrolla con mayor eficacia el virus, se guardan cuarentenas. Mediante las rondas campesinas y autoridades, han organizado las formas de aislamiento, han cerrado las vías de comunicación, las carreteras y se solicitan los permisos, para el transporte de personas y víveres, con los permisos que se han exigido desde el gobierno regional.

Problema del agua en las zonas rurales, tema cultural el lavado de manos que se debe trabajar, y más todavía, los recursos que significan… el alcohol gel no está incorporado en las formas de ciudado, tampoco el jabón líquido, si hay el detergente y la barra de jabón

Uno de los aprendizajes más importantes, es que las comunidades rurales aprenden a tener siempre abiertas las puertas a sus hijos, a quienes han salido del ámbito comunal y rural. Pese a que históricamente las zonas rurales son vulnerables, marginadas, y concentran la pobreza, por desatención del Estado, siguen representando un refugio, económico y de contención para la población que se moviliza en busca de mejores condiciones de estudio, trabajo y vida.

A diferencia de la preocupante situación que vive la Amazonía, Puno no ha vivido el contagio masivo, al parecer la radiación y escasez de aire coadyuvan al debilitamiento del virus. Aunque no existe información certera al respecto, es un criterio que se extiende al altiplano boliviano.  

En cuanto a la estrategia comunicacional estatal, persiste una mirada de la ciudad al campo, la interculturalidad es un pendiente para la política gubernamental y regional. Y también, las posibilidades de extender la educación al ámbito virtual son limitadas, pues se cuenta con poco material didáctico y de alcance en las áreas rurales.

En Puno no se ha reportado personas con Covid-19 en estas zonas mineras, y esto ha permitido que se continúe con el trabajo extractivo. Dada la importante dependencia de la economía a la exportación de materias primas y minerales, el Estado no ha cerrado su principal fuente de ingreso de recaudación para enfrentar una posible futura crisis, y mediante un decreto supremo se dio continuidad a la actividad minera extractiva, pese a que en algunas zonas como Antamina, la propagación del virus alcanzó a más de 200 trabajadores mineros.

Reviva la charla del abogado Edson Ortega, director regional de la Asociación SER en Puno:

https://www.facebook.com/MovTierraTerritorio/videos/560015757991850/

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